Mostrando entradas con la etiqueta Abu Dhabi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abu Dhabi. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de enero de 2014

Ahlan wa sahlan! ¡Bienvenidos!


Aterrizamos a una hora muy temprana en tierras emiratíes y con muchísimo sueño, ya que casi no descansamos durante el vuelo. Ni siquiera disponíamos todavía de la habitación de hotel que habíamos reservado en Dubái, por lo que previmos alquilar un coche antes de llegar y así aprovechar para ir hasta Abu Dhabi.

El objetivo era claro: conocer lo más importante y volver por la tarde a dormiiiir siesta como campeones.

Tras 145 km, llegamos a esa inmensa ciudad a medio construir y fuimos directos a su reclamo principal: la Gran Mezquita Sheikh Zayed. Nos pareció espectacular. Quizás es difícil sorprenderse positivamente cuando casi la totalidad de lo que tienen es nuevo y, en muchas ocasiones, bastante garrulo. Así que, con pañuelo cubriendo la cabeza de Ana mediante, accedimos a su recinto.


Mezcla de instantáneas brutales con detalles de nuevos ricos sería nuestra definición del lugar; aunque, cabe decir que será uno de los sitios que más nos impacten de este país.

A continuación nos dirigimos al Hotel Emirates Palace o Palacio de los Emiratos. Destaca por ser la construccion hotelera más cara del mundo (más de 2.000 millones de €). Por fuera tiene unas instalaciones y jardines espectaculares, pero el edificio en sí no es nada del otro mundo. Ahora, es entrar y darte cuenta de dónde estás. Salones y rincones espectaculares, partiendo de su recibidor central. Eso sí, se permiten su punto turístico-garrulo con una máquina expendedora de lingotes de oro (aquí cuesta muchísimo menos que en España).


Tras esto y con el cansancio moliéndonos a bostezos, nos encaminamos hacia Yas Island con la intención de visitar fugazmente el complejo temático Ferrari World (entrar en la zona visitable y poco más, ya que no teníamos ninguna gana de ponernos en una montaña rusa a sacudirnos el sueño, ni pagar un dineral para disfrutar frikadas de escuderías segundonas jajaja... Pobre Fernando Alonso).


Antes de eso, nos detuvimos en un desvío de la mega autopista que rezaba "Saadiyat Public Beach". Fue un acierto, ya que dimos con un chiringuito bien chulo con vistas a la playa y pudimos comer bueno, bonito y barato. Pero nos llevamos una curiosa sorpresa: la playa era pública, ¡pero el acceso había que pagarlo! Para mear y no echar gota...


Próxima parada: Dubái